27
noviembre

Los pecados de Artemisia

Artemisia_Gentileschi_-_Judith_Beheading_Holofernes-

“Cerró la habitación con llave y una vez cerrada me lanzó sobre un lado de la cama dándome con una mano en el pecho, me metió una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos, y alzándome las ropas, que le costó mucho hacerlo, me metió una mano con un pañuelo en la garganta y boca para que no pudiera gritar y habiendo hecho esto metió las dos rodillas entre mis piernas y apuntando con su miembro a mi naturaleza comenzó a empujar y lo metió dentro. Y le arañé la cara y le tiré de los pelos y antes de que pusiera dentro de mi el miembro, se lo agarré y le arranqué un trozo de carne”.

Eva Menzio (editora), Artemisia Gentileschi, Cartas que precedieron a las actas del proceso por estupro, Milán, 2004

Artemisia Gentileschi nació en Roma en 1593, hija de un importante pintor. Sus pecados, ser una mujer y ser una pintora brillante con estilo propio. Ante la imposibilidad de ingresar en ninguna academia para formarse por su condición femenina, su padre busca a un profesor particular, Agostino Tassi, que tras acosarla la viola. Comienza entonces un largo y penoso juicio que tuvo en vilo a la opinión pública de Roma. Artemisia es sometida a largos interrogatorios, se le obliga a exponerse a humillantes pruebas y se le enfrenta a una serie de testigos falsos. Ha de defenderse nuevamente de una justicia que repetidamente se pone de parte de su agresor. Cuando el juicio finaliza contrae un matrimonio arreglado para reparar su honor. Y entonces pinta.

Su venganza son dos cuadros de temática similar, “Judit decapitando a Holofernes” donde Judit agarra con fuerza la cabeza del general y le hunde con saña una espada en la garganta mientras su doncella le ayuda. Hay una cama y una almohada manchadas de sangre. Demasiadas coincidencias.

Celebramos esta semana actos en contra de cualquier tipo de violencia hacia las mujeres, el mundo está lleno de Artemisias a las que aún se les niegan los espacios, que son cuestionadas continuamente y a las que el talento o las habilidades les pesan como losas. Y ni siquiera se vengan pintando.

*”Judit decapitando a Holofernes”. Artemisia Gentileschi (1593-1654). Museo de Capodimonte (Nápoles)

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