26
febrero

El arte que nos salva

CAM00209Hay veces en que la vida se complica tanto que ciertamente no hallan cosa en que poner los ojos que no sea recuerdo de la muerte, como decía el soneto de Quevedo. Se redoblan entonces los esfuerzos, que a veces son tan simples como acercarse al supermercado, o tan ingentes como unas clases de inglés a deshoras que parece ser que abrirán definitivamente las puertas hacia la prosperidad y el empleo. El mundo llena sus calles de muertos, y los viandantes se tapan la boca con las manos mientras las multitudes levantan barricadas y queman cualquier objeto combustible. El resto, los que aún quedamos en los territorios donde los semáforos todavía funcionan nos preguntamos qué podemos hacer además de mirar la televisión con gesto grave o indignarnos con vaguedades en las redes sociales. Yo carezco absolutamente de respuestas, pero siempre he creído en la redención del hombre a través del arte y de la cultura, que las personas al salir de un museo son un poco mejores personas, que la música ayuda a esclarecer el pensamiento y que muchas veces una sola palabra de un solo poema ha bastado para salvarnos.

Esta semana el programa de salvación consistió en participar en la iniciativa del Patronato de la Alhambra y el Generalife Dibuja en Familia”. El programa consiste en una visita guiada por el Museo de la Alhambra, donde al final, sobre unas humildes tablitas de madera los niños dibujan la pieza que más les ha gustado. Sentados en los fríos escalones de piedra tienen algo de pequeños escribas sumerios mientras la luz entra dorada procedente del patio del Palacio de Carlos V. Se ponen muy serios y a veces parlotean entre ellos, y de unos minúsculos lápices de colores emergen monedas nazaríes, fuentes de mármol y leones de pelo ensortijado. Es en esos momentos cuando uno recupera efímeramente la fe en el género humano y piensa que mientras haya niños dibujando en un museo el mundo puede ser un poco mejor. Al terminar, parada en la Puerta del Vino a comprar patatas fritas que duran exactamente hasta salir por la Puerta de la Justicia, una por cada escalón. Sabemos que la magia termina abruptamente al dejar atrás los últimos árboles del bosque, pero también, que al menos durante unas horas hemos estado a salvo.

Comentarios en este artículo

  1. Y mientras haya personas que escriben como tu el mundo también será un poco mejor.

    Carmen
    • Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado

      elcarrodeheno

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